jueves, 10 de junio de 2010

Cápsulas de albal




"Y entonces lo comprendí. Habíamos sido unos magníficos compañeros de viaje, pero, en definitiva, no éramos más que dos solitarios pedazos de metal trazando su propia órbita cada uno. Desde lejos parecían bellos como estrellas fugaces. En realidad, sólo éramos prisioneros sin destino encerrados cada uno en su propia cápsula. Cuando las órbitas de los dos satélites se cruzaban casualmente, nos encontrábamos. Quizá simpatizábamos. Pero sólo duraba un instante."
-Haruki Murakami-

¡Pero que dias más tontos!
Los míos claro...

.

No hay comentarios:

Publicar un comentario